Cardo Máximo

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Las sombrillas están de moda

VUELVEN LAS SOMBRILLAS. Quizá nunca se fueron del todo, acaso las estén rescatando del desván de la abuela o las hayan vuelto a sacar quienes tienen edad de serlo. El caso es que se vuelven a ver sombrillas por la calle y no sólo en los libros de arte cuando se repasaba El quitasol de Goya, Paseo por la playa de Sorolla o la Mujer con sombrilla de Monet, ejemplos de cómo la pintura ilustraba las épocas hasta que llegó la abstracción, que sólo sirve para ilustrar la fusión de los átomos o la transmigración de las almas.

La primera señal en firme de la recuperación de este adminículo con el que las señoras se resguardaban de los inclementes rayos de sol la dio la duquesa de Cornualles, cuando visitó el Alcázar el 1 de abril -el día de los tontos, no es broma- con una sombrillita para combatir el sofoco. En la Feria ya se vio alguna, incluso encima de un coche de caballos, pero no un landó o un sociable con lacayos a la inglesa, que es donde pegaría, sino en lo alto de un peter o un dog-cart con el cochero vestido de corto.

Ahora bien, el aldabonazo definitivo al ‘revival’ de la sombrilla lo ha dado la duquesa de Alba el otro día en la Plaza de España, cuando juraron bandera por lo civil los mismos que salen siempre en todas las fotos. Allí estaba Cayetana, acostumbrada a hacer de su capa un sayo, sosteniendo un quitasol.

Ya verá usted la de sombrillas que se van a volver a ver ahora que todo el mundo las va a encontrar de lo más chic. Vamos, de aquí a nada, estamos sacando en los periódicos la fiesta de inauguración de una boutique de parasoles que van a montar en una bocacalle de Asunción, que se paga menos de contribución.

Hasta que la duquesa no ha sacado la sombrilla, no se puede decir que se le haya dado carta de naturaleza a ese complemento veraniego del atuendo femenino. Antes que ella le devolviera su carácter distinguido, lo más que se veía era alguna inmigrante sin miedo al qué dirán con un paraguas por la calle y a los africanos de los semáforos que no se sabe por qué siguen usando mitones todo el año. O sea, que era cosa exótica o la tomábamos como definitiva africanización de nuestro verano, tan inmisericorde.

Ah, pero todo ha cambiado. Señoras, vayan buscando un parasol mono para ir a la moda. En cuanto a los caballeros, otro día examinamos la vuelta de los jipijapas y los panamás emparentados con las sombrillas en su pervivencia atravesando lustros de decadencia en los que cayeron en desuso.

javier.rubio@elmundo.es

7/6/11


Comentarios

2 respuestas a «Las sombrillas están de moda»

  1. Avatar de tina

    me gusta muxo principalmente hay personas como yo que soy alergica al sol y puedo asegurar que aunque estoy con tratamiento en cuanto me da un poco el sol me pongo llena del sarpullido y lo que no entiendo es como hay gente que encuentra que taparse es una ridiculez esos son algo incultos porque si lo haces es por algun motivo asi que a mi y a este año no voy ni a la playa ya me da igual lo que piensen los demas aunque sea un paraguas lo voy a utilizar no podemos estar encerrados en casa

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  2. Avatar de anonymus
    anonymus

    Los paraguas se inventaron no para la lluvia sino para el sol lo que pasa es que se les cambio la palabra y ahora ese utensilio es como su nombre indica; PARAGUAS. Yo me fui hace unos años de viaje a Italia, a las Ruinas de Pompeya y con nosotros venía una pareja de chinitos que llevaban uno cada uno, la gente los miraba extrañada y se burlaban de ellos como diciendo «mirad a estos con paraguas y no llueve sino que hace un calor impresionante», había llovido por la mañana y yo llevaba el mío en la bolsa así que cansada de cocerme abrí el mío y…… BENDITA LA HORA!. Desde entonces en verano lo llevo por la calle y estoy encantada de la vida me da igual quien me mire.

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