Cardo Máximo

La web de Javier Rubio: Columnas periodísticas, intervenciones radiofónicas, escritos…

Electoralismo de escoba

¿PUEDE HACER electoralismo un alcalde elegido hace tres meses con una mayoría aplastante y que no tendrá que buscar el refrendo en las urnas hasta dentro de cuatro años? El grupo municipal socialista, cuya definición está todavía por aquilatar entre la ingenua candidez y la aviesa malevolencia, cree que sí y se lo lleva dicho a Zoido durante el pasado agosto unas cuantas veces.

A decir verdad, electoralista es un calificativo que ni fu ni fa. Quiere decir que el político hace lo que hace con un ojo puesto en la urna electoral, como si los gobernantes y quienes se les oponen tuvieran otras miras apartadas de hacerse o mantenerse en el poder. O sea, que si Zoido es electoralista cuando manda barrer las calles y borrar pintadas, también podría devolverse el cumplido diciendo de la oposición que su denuncia es electoralista. Sólo que unos mueven camiones llenos de cochambre y otros lo único que mueven es la lengua.

Por lo visto, Zoido hace electoralismo cuando arregla las nueve barredoras que estaban descacharradas en Lipasam y cuando ordena limpiar los solares en los que el anterior equipo de gobierno había dejado crecer los matojos como si se tratara de una especie botánica protegida. Es electoralismo desbrozar los pastos alrededor del asentamiento de El Vacie y ordenar un zafarrancho de limpieza en Torreblanca.

Es electoralismo cargar con 143 toneladas de basura de las chabolas del Charco de la Pava y baldear calles de cuya existencia ni siquiera llegó a conocer Monteseirín y los suyos. Por supuesto, poner a patrullar a la Policía Local es electoralista. Y atosigar a los clientes de las prostitutas en Sevilla Este para que los vecinos no tengan que toparse a diario con escenas desagradables. Mandar a los guripas contra los gorrillas de Bami para sancionarlos, confiscarles el dinero y hacerles la vida imposible, qué va a ser sino electoralismo puro y duro.

Luego pasa que los ciudadanos agradecen, por muy electoralista que sea o parezca ser, que les quiten la basura de las calles, que les baldeen las aceras, que les echen a las putas del barrio y que los dejen aparcar sin agobios.

Menos mal que a los socialistas en el Ayuntamiento no les ha dado por aplicarle también la etiqueta de electoralista al arreglo de los tres hornos crematorios del cementerio que llevaban estropeados la intemerata. Será porque los muertos no pueden votar. Si el PSOE todavía no sabe por qué perdió las municipales en mayo es que no entiende el verdadero significado del término electoralismo.

javier.rubio@elmundo.es

2/9/11


Comentarios

Deja un comentario